A dead chrysanthemum
and yet - isn't there still something
remaining in it?
Kyoshi Takahama (1864-1959)
Texto para los luchadores
Personas que por salvar miles de vidas, son capaces de sacrificar la suya. Personas que en Japón se las recordará como héroes. Personas que, cumpliendo con su deber y haciendo su trabajo, firmaron su sentencia de muerte. Los 50 operarios y los más de 90 marines que se ofrecieron voluntarios para intentar controlar la situación tras la catástrofe del 11 de marzo. Dar las gracias a estas personas sería dar muy poco. Quizá algunos pensarán que estoy exagerando, pero yo pienso que esto pasa muy pocas veces. Todos ansiamos vivir y llegar a viejos. Por lo referente a nosotros somos extremadamente egoístas. Deberíamos preguntarnos si nosotros hubiéramos hecho lo mismo. Sabiendo que moriríamos ¿nos hubiéramos ofrecido voluntarios para quedarnos en el reactor e intentar controlar la situación? Muchos ahora diríamos que sí, pero, a la hora de la verdad, muy pocos tendríamos la verdadera valentía para hacerlo. Por eso pienso que lo que han hecho estas personas es un acto tan grande y heroico, por qué muy pocos se hubieran atrevido a hacer lo mismo. La tranquilidad con la que han actuado también es admirable. Y les deseo mucha suerte a los luchadores que, a pesar de todo, no se han rendido, han tenido fuerza para seguir adelante. Con esto se demuestra que, a pesar de los defectos del alma humana, siempre habrá un rincón en ella que nos obligará a ser lo que realmente deberíamos ser, humanos.
¡ÁNIMO, JAPÓN!
¡ÁNIMO, JAPÓN!
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